Hoy os recomiendo el artículo de Eduard Punset publicado en la revista Muy Interesante de este mes de agosto. Nos habla de la teoría que mantiene el profesor Steven Pinker, de la Facultad de Psicología de Harvard sobre la agresividad.
Mantiene que la agresividad está desapareciendo del comportamiento humano.
En ausencia de violencia
Este artículo está relacionado con el programa REDES del pasado 26 de junio de 2011, "El declive de la violencia".
No os lo perdáis¡¡¡¡¡
26 julio 2011
25 julio 2011
Entrevista al Dr. Manuel Ballbé - Programa Hoy por Hoy
Recuperamos una excelente entrevista realizada al profesor Manuel Ballbé por Carles Francino para el programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser el pasado 13 de mayo de 2008.
No os la perdáis.
Parte 1
No os la perdáis.
Parte 1
24 julio 2011
La corrosión de la Universidad - Artículo del profesor Joan B. Culla i Clarà
Revisando los diarios atrasados de esta semana me he encontrado con este artículo de opinión del profesor Joan B. Culla i Clarà publicado en El País.
Expresa de una forma clara como se está implementando el Espacio Europeo de Educación Superior en España.
Me permito añadir que este año se ha batido el Récord de porcentaje de aprobados de Selectividad en Catalunya. Un 94,4% de los estudiantes que realizaron las pruebas han aprobado la selectividad. Sin comentarios.
La corrosión de la Universidad
JOAN B. CULLA I CLARÀ 22/07/2011
A lo largo de las últimas semanas, han aparecido en las páginas de EL PAÍS diferentes indicios del malestar sordo que late en las universidades catalanas y españolas. Quizá el más destacable ha sido el manifiesto Por la calidad de las universidades públicas, que, suscrito por decenas de ilustres académicos, pide la retirada del borrador del Estatuto del Personal Docente e Investigador. Es una demanda que hago mía pero que -como bien saben los colegas firmantes- no resolvería ni de lejos los problemas que nos aquejan. Porque la "burocracia tan pavorosa como paralizadora" que el manifiesto denuncia no constituye una amenaza potencial aún evitable, sino una realidad ya plenamente instalada, como un cáncer, en el organismo universitario.
Puesto que nunca hice de ello un secreto, no necesito ahora confesar mi escepticismo inicial respecto de los efectos salvíficos del llamado Plan Bolonia. Con todo, es sólo en este momento, concluido el curso 2010-2011, cuando puedo invocar sobre la nueva receta mi experiencia personal. La resumiré brevemente. Bolonia exige, en teoría, grupos de docencia más reducidos y, en consecuencia, se me asignaron tres grupos de una treintena de alumnos cada uno; eso sí, los tres el mismo día, a la misma hora y -claro- en la misma aula, lo cual los convertía de facto en un macrogrupo de casi cien estudiantes, echando por tierra todas las bonitas teorías acerca de la evaluación continua, las tutorías personalizadas, las prácticas constantes, etcétera. Es aquello tan nuestro: hecha la ley, hecha la trampa.
Entonces, ¿en qué se ha traducido realmente la entrada en vigor del Espacio Europeo de Educación Superior? Pues, hasta donde he podido observar, en una apoteosis de la burocracia. Las condiciones reales del trabajo docente no han cambiado, o lo hacen a peor a causa de las restricciones económicas; pero el profesorado debe malbaratar horas y horas en la confección de informes y "guías docentes" llenos de tautologías y obviedades expresadas en pomposo argot seudopedagógico ("competencias", "prerrequisitos", "resultados de aprendizaje", etcétera), mientras se le exigen previsiones absurdas de tan minuciosas sobre cómo va a controlar y evaluar a sus alumnos día por día. Después, nadie se preocupará de saber si todo eso se ha cumplido, o siquiera si era aplicable, porque lo importante no es qué ocurre en las aulas, sino que todos los formularios estén debidamente cumplimentados.
No obstante, y en descargo de Bolonia, debe admitirse que el devastador proceso de burocratización viene de más atrás. Arranca de cuando se creyó posible confiar la gestión de unas universidades cada vez más complejas al propio profesorado, sin caer en la cuenta de que se puede ser un físico formidable, o un filólogo excelso, y no tener ni inclinación ni destreza alguna para el análisis de un presupuesto o la pugna en torno a unos recursos de personal. Ello ha dado lugar a una creciente dicotomía entre los universitarios alérgicos a la gestión (me reconozco uno de ellos) y aquellos otros que, en cambio, incluso la prefieren a la docencia y a la investigación o, en ciertos casos, se han hecho fuertes en ella, viéndola como la fuente del poder académico. Estos segundos (lo digo sin acritud, incluso con admiración) son los que encuentran casi amena la lectura del BOE y del DOGC, los culo di ferro capaces de aguantar reuniones interminables y de asumir lo humanamente ingrata que suele resultar su tarea.
Quizá me equivoque, pero intuyo que el cóctel entre la dinámica que imprimen a la institución esos universitarios gestores, más los defectos estructurales de Bolonia -o de su aplicación aquí-, está detrás de la plaga burocrática que corroe, ahoga y consume buena parte de las energías de nuestra enseñanza superior. Y ello me parece mucho más preocupante que los recortes presupuestarios. Porque los recortes pasarán antes o después; pero, si se impone un modelo de Universidad rígida, formalista, uniformizadora, dominada por el papeleo (aunque sea informatizado), entonces el daño ya será irreversible.
Expresa de una forma clara como se está implementando el Espacio Europeo de Educación Superior en España.
Me permito añadir que este año se ha batido el Récord de porcentaje de aprobados de Selectividad en Catalunya. Un 94,4% de los estudiantes que realizaron las pruebas han aprobado la selectividad. Sin comentarios.
La corrosión de la Universidad
JOAN B. CULLA I CLARÀ 22/07/2011
A lo largo de las últimas semanas, han aparecido en las páginas de EL PAÍS diferentes indicios del malestar sordo que late en las universidades catalanas y españolas. Quizá el más destacable ha sido el manifiesto Por la calidad de las universidades públicas, que, suscrito por decenas de ilustres académicos, pide la retirada del borrador del Estatuto del Personal Docente e Investigador. Es una demanda que hago mía pero que -como bien saben los colegas firmantes- no resolvería ni de lejos los problemas que nos aquejan. Porque la "burocracia tan pavorosa como paralizadora" que el manifiesto denuncia no constituye una amenaza potencial aún evitable, sino una realidad ya plenamente instalada, como un cáncer, en el organismo universitario.
Puesto que nunca hice de ello un secreto, no necesito ahora confesar mi escepticismo inicial respecto de los efectos salvíficos del llamado Plan Bolonia. Con todo, es sólo en este momento, concluido el curso 2010-2011, cuando puedo invocar sobre la nueva receta mi experiencia personal. La resumiré brevemente. Bolonia exige, en teoría, grupos de docencia más reducidos y, en consecuencia, se me asignaron tres grupos de una treintena de alumnos cada uno; eso sí, los tres el mismo día, a la misma hora y -claro- en la misma aula, lo cual los convertía de facto en un macrogrupo de casi cien estudiantes, echando por tierra todas las bonitas teorías acerca de la evaluación continua, las tutorías personalizadas, las prácticas constantes, etcétera. Es aquello tan nuestro: hecha la ley, hecha la trampa.
Entonces, ¿en qué se ha traducido realmente la entrada en vigor del Espacio Europeo de Educación Superior? Pues, hasta donde he podido observar, en una apoteosis de la burocracia. Las condiciones reales del trabajo docente no han cambiado, o lo hacen a peor a causa de las restricciones económicas; pero el profesorado debe malbaratar horas y horas en la confección de informes y "guías docentes" llenos de tautologías y obviedades expresadas en pomposo argot seudopedagógico ("competencias", "prerrequisitos", "resultados de aprendizaje", etcétera), mientras se le exigen previsiones absurdas de tan minuciosas sobre cómo va a controlar y evaluar a sus alumnos día por día. Después, nadie se preocupará de saber si todo eso se ha cumplido, o siquiera si era aplicable, porque lo importante no es qué ocurre en las aulas, sino que todos los formularios estén debidamente cumplimentados.
No obstante, y en descargo de Bolonia, debe admitirse que el devastador proceso de burocratización viene de más atrás. Arranca de cuando se creyó posible confiar la gestión de unas universidades cada vez más complejas al propio profesorado, sin caer en la cuenta de que se puede ser un físico formidable, o un filólogo excelso, y no tener ni inclinación ni destreza alguna para el análisis de un presupuesto o la pugna en torno a unos recursos de personal. Ello ha dado lugar a una creciente dicotomía entre los universitarios alérgicos a la gestión (me reconozco uno de ellos) y aquellos otros que, en cambio, incluso la prefieren a la docencia y a la investigación o, en ciertos casos, se han hecho fuertes en ella, viéndola como la fuente del poder académico. Estos segundos (lo digo sin acritud, incluso con admiración) son los que encuentran casi amena la lectura del BOE y del DOGC, los culo di ferro capaces de aguantar reuniones interminables y de asumir lo humanamente ingrata que suele resultar su tarea.
Quizá me equivoque, pero intuyo que el cóctel entre la dinámica que imprimen a la institución esos universitarios gestores, más los defectos estructurales de Bolonia -o de su aplicación aquí-, está detrás de la plaga burocrática que corroe, ahoga y consume buena parte de las energías de nuestra enseñanza superior. Y ello me parece mucho más preocupante que los recortes presupuestarios. Porque los recortes pasarán antes o después; pero, si se impone un modelo de Universidad rígida, formalista, uniformizadora, dominada por el papeleo (aunque sea informatizado), entonces el daño ya será irreversible.
23 julio 2011
Vuelve DEXTER¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
21 julio 2011
Fàtima Llambrich - "Operació Kalaja"
Noticia sobre la "Operació Kajala"
No os la perdáis....
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http://www.3cat24.cat/video/3630172/Operacio
"Operació Kalaja"
Els Mossos han desarticulat una organització criminal especialitzada en robatoris amb el sistema del "butrón", és a dir, fent un forat en alguna de les parets de l'edifici on entraven, normalment bancs i centres comercials. Tots els detinguts , que són nou, són albanesos, i entre ells hi ha un dels delinqüents més buscats per la Interpol. Havia fugit d'una presó italiana.
No os la perdáis....
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http://www.3cat24.cat/video/3630172/Operacio
"Operació Kalaja"
Els Mossos han desarticulat una organització criminal especialitzada en robatoris amb el sistema del "butrón", és a dir, fent un forat en alguna de les parets de l'edifici on entraven, normalment bancs i centres comercials. Tots els detinguts , que són nou, són albanesos, i entre ells hi ha un dels delinqüents més buscats per la Interpol. Havia fugit d'una presó italiana.
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